Este post es rapidito sólo para comentar que he vuelto a mis orígenes y que seguiré escribiendo.
He estado revisando mi blog profesional, me he dado cuenta que no tiene ni piés ni cabeza. Parece el blog de un aburrido que habla de cosas aburridas, de manera incoherente, sin ganas, sin gracia. Creo yo que para escribir hay que estar motivado. Efectivamente, muchas veces cuando escribes, escribes sin ganas, un "porque hay que escribir", y sobre todo en cuanto al blog se refiere. No hay posts sobre consejos para escribir un blog que no reitere la importancia de ser constante. "Si escribes tres post seguidos y luego no escribes nada en 3 meses, esto no es lo tuyo". Este blog lo hago porque me sale ma mí del Ohio, pero el otro blog se supone que es algo serio y profesional. Y ni es serio, ni es profesional. Ahora ando en acotar las áreas de las que voy a hablar. Si fuese por mí hablaría de mierdas un día sí y otro también. Pero esa no es la cuestión.
Una vez escuché un vídeo que comentaban lo que yo llamo la teoría del café: si haces algo por un amigo y éste está dispuesto a invitarte a un café por ello, eso quiere decir que le has dado un valor, es decir que le has ofrecido algo que él está dispuesto a pagar, aunque sea con un café. Y con mi blog pasa un poco de lo contrario: la gente no está dispuesta a invitarme a un café por mi blog. Es más, veo más factible que me inviten a un café por este blog, que lo hago sin pretensiones, para ir de guay, para que la gente no se olvide de mí (aunque ya sé que soy fantástico y que nadie se puede olvidar de mí, pero bueno), que para conseguir algo a cambio. No, no te engañes, hippy lecto, la gente hace cosas para conseguir algo, y rara vez hacemos algo por que sí. Un por que sí es este blog, pero el otro es un "soy guay, busco trabajo, contrátame cacho perra!".
Y dejando ya los lamentos de lado, es hora de ponerse en marcha y darle otra vuelta de tuerca al blog. Así que en ello me pondré en breves.
Y eso es todo, que he vuelto bien, que estoy bien con la gente, que me rodea gente que me quiere (y no me extraña) y todo eso. Pasaroslo chachi pistachi en la vida, porque a fin de cuentas vas a morir igual igual.
Abrazos de oso hasta roperos las costillas,
Nos vemos en vuestras pesadillas
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