Buenas!
No sabía qué escusa ponerme para no seguir buscando trabajo, y me he acordado de vosotras, pequeñas perrillas. Digo vosotras y no vosotros por el tema de igualdad, pero todos sabemos que si alguien sigue mi blog es probable que sea un ser nínfico plurisexual y emafrodita. Os tengo calados, eh!!
Mi semana pasada estuvo llena de emociones, tanto que para el viernes tuve que tomarme una botella de martini y fumarme un chiflo para poder tener algún sentimiento, ya que se me había agotado todos. Si hubo un día raro, extraño, ese día fue el miércoles. Miércoles de cenizas...
Todo empieza como empiezan todas las mañanas, retorcido como una pieza de tetris en la cama en posturas imposibles intentando no sucumbir a la tentación de adherirse cual moho a las sábanas. Un café, un cigar y ya estoy delante del ordenador repitiéndome a mí mismo lo fantástico que soy para así no deprimirme en la tediosa tarea de buscar trabajo. Cuando llegó la hora de ser, es decir sobre la una del medio día, me puse a preparar la cena, puesto que a a noche un conocido iba a venir a quedarse a dormir.
Cebollas varias picadas en la tabla de cocina, ojos rojos irritados y llorosos, y una mesa llena de escombros después, le mando un mensaje a mi futuro amante nocturno.
-A qué hora llegas
5 minutos después
- No voy.
No voy a contar la conversación, primero porque sería un coñazo, y segundo porque no me apetece, pero puedo resumir diciendo que al susodicho le parecía un absurdo que yo me enfadase porque cancela la cita el mismo día. Puesto que la relación no había ido más allá de algún furtivo escarceo, decido borrar su número e informar a otro posible amante al cual lo tenía fichado en la agenda. De esto ya las cinco de la tarde cuando recibo un mensaje diciendo que "había venido hasta mi pueblo, que no tenía cobertura (algo que es muy habitual, dicho sea de paso), y que como no podía acceder a la localización de mi casa y no tenía activado llamadas al extranjero (recuerdo que vivo en frontera entre Mordor y Matrix), se había vuelto a su casa".
Canela en rama. Bueno, canela en rama y un calentón físico y psicológico que dudo si una orgía pudiera llegar a satisfacerlo. Así que gracias a internet y a las fantásticas tecnologías, tuve la opción de poder quedar, por fin, con alguien... Admito que mi criterio, a estas alturas de la tarde, no eran muy elevados, y viendo que el susodicho físicamente no era desdeñable, me dispongo a abalanzarme sobre él... y DIOS MIO!!!! No pasaron cinco minutos para cuando su olor se había impregnado en mis orificios nasales hasta puntos extremos. ¿Olía mal? Mal, es un eufemismo. Joder. Que asco. Pero lo más asqueroso era que además me recordaba a mi abuelo los días justo antes de morir. Mientras su lengua pasaba por mi cuello no paraban de venirme imágenes de mi abuelo, que en sus días era poco menos que pellejo, huesos y pañales. Tuve que parar. La palma en su pecho, brazo de distancia y decirle " Lo siento, es que me estás recordando a alguien y no puedo, lo siento". Tengo que admitir que tuve suerte, ya que el hombre pareció entenderlo a la primera (¿Le habría pasado alguna vez más???) y se marchó sin rechistar.
Y cuando estaba de camino a la ducha para quitarme ese olor garrafal, pienso que el hacer vida social desde el móvil no podía traer más controversia. Y mentí. Ahí estaba el móvil vibrando. Mi ex me había mandado un mensaje que para nada venía a cuento intentando suscitar unos sentimientos que obviamente no se reflejaron en mí de ninguna de las maneras más positivas.
Y así, sin más, en un mismo día en el que no salgo de mi casa, rompo la relación con un polvo amigo, otro se queda de camino, el que llega huele mal y el que no está, toca los cojones, acabo en la ducha con varias capas de jabón para acabar con una cerveza, santo santorum de la serenidad ancestral, que supo, durante unos pocos minutos paliar un día aciago.
Besos sexys y recordad, es mejor quedar en persona con la gente puesto que siempre puede echarle en café en la cara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario