De fondo una de esas películas españolas, que no son malas por ser españolas, sino son malas por intentar representar una realidad artificial, que intenta dar credibilidad al asunto añadiendo tetas y rayas de coca.
De frente una copa de vino un tanto justa, recordándome que incluso la realidad es más ridícula que una película española.
Nos juntamos como un jueves lluvioso cualquiera los colegas en una terraza aprovechando los recovecos más convexos de la arquitectura donostiarra, junto con la bebida que simboliza muestra marca de identidad. Y como siempre, la gente se fue añadiendo como si el horario fuese algo relativo, y las 18:00 tuviesen un significado abstracto. Hacía ya varias semanas que a Tere le habían llamado al timbre a las 3 de la mañana de un miércoles. Había sido su pareja durante 3 años, y su expareja durante uno. Nada más suceder esto, me mandó un whastapp y como buena cuadrilla de colegas, en dos días ya lo sabíamos todos. No sé muy bien qué se tiene que sentir cuando alguien te llama a esas horas de la mañana a tu propia casa, pero aunque Tere tuviese una cara de desinterés, no creo que le hiciera ni puta gracia. Pero para eso estamos los amigos ¿para ayudar? Por supuesto que no. Estamos para no tener filtros. Al fin y al cabo somos la familia elegida.
- ¿Qué tal llevas lo de este?
- No me ha vuelto a llamar.
- Hombre, ya, pero me refiero a qué tal lo llevas.
- Mientras que no me llame, bien.
Se notaba la sequedad en cada una de las palabras, así que no insistí y me hice un cigar. Claro que Patricia no se dio cuenta de ello y siguió.
- El otro día me mandó un mensaje preguntando qué tal.
- Me alegro.
- ¿Contesto, o no contesto?
- Haz lo que quieras.
- Pero es que no sé que decirle.
- Pues lo que te salga del coño.
- Joder, tía, que sólo te comentaba.
- Ya pero es que lleváis 2 semanas comentado y estoy hasta el mismo- Empieza el acabose: Tere se recoloca en el asiento, levanta ligeramente las manos, y ya sabemos lo que viene a partir de ahora, Miley Cyrus y su wrecking ball.- Si no os importa, dejamos el tema, de aquí, no sé.. a cinco años. Estoy hasta las narices que no paréis de preguntar por lo mismo. YO estoy bien. Que el otro sea un subnormal no es mi problema. No quiero perder ni un puto minuto de mi vida hablando de ello. ¿Por qué no lo dejamos en el cajón de mierda? ¿O acaso yo os pregunto por tu ex jefa? Se decidió que era una zorra, y punto. ¿Y tú, Patri, con la ex de tu novio qué tal? ¿Sigue dando por culo? ¿O quieres que nosotros te la recordemos? ¿Y tú, Enma, hace cuanto que no echas un polvo? ¿Ya tendrás telarañas, no? Todos tenemos mierda, y pa un puto café que nos tomamos a la semana hace falta que saquemos todo, ¿no?
Y así se hizo el silencio. Miradas de cómplice entre todos, porque al fin y al cabo todos teníamos algo que no contar. Todos teníamos nuestro cajón de mierda. Todos teníamos nuestro vóldemor, aquél que no puede ser nombrado. En este caso no hacían falta las rayas de coca ni tetas por ahí sueltas para dar dramatismo al asunto.
Ya hará un año que dejé mi trabajo anterior, y a día de hoy, de hecho, me es más difícil que entonces hablar de mi exjefa. Mi sentimiento de fracaso como trabajador está proyectado en una persona que, sinceramente, me la trae muy floja y en el fondo sé que no es la culpable de todo ni mucho menos. No sé si es bueno que una herida se quede tapada entre la ropa, que no hablemos de algo o de alguien porque sabemos que son los que no pueden ser nombrados, pero supongo que hay veces en las que dejas la mierda en el río y esperas que ésta se vaya corriente abajo rezando para que no se quede encallado en una rama o en una roca. Supongo que hay veces en los que simplemente te cuesta hablar de un tema. En mi caso, por lo que representa, en otros casos por lo que es y en otros por lo que te hace sentir. Cosas que hace años nos dolían o molestaba, de repente, en algún momento dejan de hacerlo, y supongo que a veces eso es lo que esperamos de nuestra propia mierda. Esperamos que simplemente desaparezcan por no hablar de ellos. Claro que la duda era obvia ¿Hacemos lo correcto? ¿Es bueno hablar de los temas? ¿O nos han engañado con lo de la comunicación y a veces es mejor simplemente dejar pasar? En el caso de las parafilias, es decir, las atracciones sexuales por cosas poco comunes, no se consideran un trastorno hasta que éstas no te impiden mantener relaciones sexuales "normales", y supongo que me atendré a lo mismo con esta situación. Mientras que tu vida siga normal, y no te creas un blog en el que demuestras que parte de tu cabeza está ocupada de cajas de mierdas, y Voldemors, ni tan mal.
Así que tras darle un trago largo a mi vino y dejarlo seco, me acerqué a la barra a pedir la segunda ronda, mientras intentamos en vano cambiar de tema. Por suerte siempre teníamos a Raúl para cualquier conversación, y nos empezó a recomendar no sé que juego que estaba de oferta en Steam.
Y así se ha quedado el tema. Podéis dejar en los comentarios qué opináis al respecto.
Besos sexys y recordad, los pelos de los testículos son los embellecedores del escroto. Sé que no tiene nada que ver con el tema, pero ahí lo dejo.
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