Me he dado cuenta que un día, hace tiempo, cree este blog por un motivo extraño. Un año en el pasado creé este blog como una pequeña parcela,un sitio donde poder decir y hacer lo que quisiera. Un sitio de poder onírico amamantado por extravagancias. Muchas veces sentimos que tenemos la necesidad de agradar, y que nos sentimos sólos ante tan paupérrimo sentimiento. Pero relax, bitch. En cierto modo todos la tenemos: agrada al jefe, agrada al compañero, agrada al cliente... pero también agrada al amigo, a la pareja, a la familia. De una manera u otra necesitamos ser querido, amados, pero ante todo, aceptados. Y este blog fue en cierto modo creado para no tener que ser aceptado. Aquí, una corriente de papel que dejamos al mar hasta que se deteriore y desaparezca, debería sentirme libre de decir lo que me dé la gana. ¿Que necesito aprobación? Puede que sí, pero ya la busco día a día con conversaciones que rozan lo anodino, lo vacío y lo apático, con esa sonrisa ente abierta, casi ensayada. Aquí estamos para dar pena, lamentos, alegrías o simplemente estar. Como cuando te fumas un porro y simplemente estás en el sofá, viendo atrocidades televisivas vagamente cercanas a la realidad. Así que si quiero retomar mi escaso pero persistente interés por la escritura de mierda, tengo que ser consistente que la pretensión no es un arma.
Joder, hermano. Me he bebido tres cervezas y no sé que mierdas escribo. Voy a volver a leerlo.
Vuelvo. Y vuelvo para comentar que poco antes de empezar este blog, empecé uno que era de temas laborales. Tiempo después, haciendo repaso a todo ese montón de ropa que tienes encima de la silla justo al lado de casa, me di cuenta que tenía esa camiseta que tanto me gustaba, o ese calzoncillo con el que una vez ligué y creo que es de la suerte. Vi que entre tanta papablería insulsa, había un poco de algo. Un poco de intelecto, un poco de humanidad, un poco de mi huellas dactilares impresas acarreadas por la sangre que me da la vida. Había mucha mierda, cierto, pero menos de lo que me imaginaba, pero más allá de eso, había cosas digas. Dignas de qué? Dignas de ser leidas por el propio escrito y sentir un ego ajeno.
Así que el inicio, one morte time, es simplemente para deciros que hagáis. Sea lo que sea, hacedlo. Un borracho que escribe un blog no te va a llevar la contraria.
Pensaba que había acabado, pero no, toca la coletilla
Besos sexys y recordad, el de al lago tiene tanta mierda como tú, sólo que cada una sólo huele la suya propia
No hay comentarios:
Publicar un comentario