Rozando los treinta y sin trabajo

martes, 24 de junio de 2014

Empezar la búsqueda por el tejado

La casa nunca se empieza por el tejado... pero todos los días siempre hacemos las cosas al revés. En uno de mis múltiples estudios que han servido como inflación del ego existía una asignatura que se llamaba procesos. En realidad no se llamaba procesos, pero como dábamos procesos, pues eso. Es como la asignatura de control de calidad automatizada: Estadística. En la asignatura de procesos creábamos una tabla con los diferentes departamentos ficticios de una empresa e íbamos describiendo paso por paso las tareas que había que desarrollar para cumplimentar alguna mierda. Por ejemplo, si quieres solicitar una subvención, el departamento de administración solicita los papeles, informa al equipo correspondiente sobre el informe a rellenar, luego pasaba por el departamento de finanzas para el cálculo de los gastos y finalmente volvía a administración para el envío de la solicitud.
No os podéis imaginar cuantas veces nos dábamos cuenta de que muchas de las cosas se hacían al revés. En el caso hipotético de antes te dabas cuenta de que antes de acabar con el informe el departamento de finanzas ya había hecho una estimación de costes... sin realmente llegar a saber todos los procesos de los costes.
Y toda esta mierda que tiene que ver con nada? Bueno, hoy me he puesto a revisar las alertas de los portales de empleo. Iba a decir nombres, pero no me pagan. Me he dado cuenta que muchas no son del todo adecuadas. Hace unos pocos días hice una introspección, es decir, me puse delante de papeles analizando cómo soy, qué se me da bien, qué mal y todas esas cosas, llegando a mi máxima en cuanto empleo. Ahora tengo un objetivo principal y un abanico de alternativas. Sé, en el caso de que alguien me pregunte si quiero hacer una entrevista para un puesto de trabajo, decir "Sí, es más, la empresa tal siempre me ha interesado por esto" o "Desde luego, tengo experiencia en dicha área y formación en tal otra".
Sonará a tontería, pero ya no es sólo cuestión de seguridad, es cuestión de hacer bien las cosas.
El proyecto financiado antes de hacer un análisis sobre él, es un proyecto que seguramente tenga cambios en costes, y casi siempre, en aumento. Si no tenemos claro qué queremos, o al menos qué se nos da bien, desde luego nos costará el doble encontrar trabajo.
Dios, que pesadez de post
Besos sexys y recordad, no me hagáis ni puto caso.

No hay comentarios:

Publicar un comentario