Hola perras calenturientas,
Lo de calenturientas es un hecho, desde luego. Joder qué calor. Estoy aquí, a las 19:48, que me iba a echar una sienta antes de volver a salir de fiesta (y si rima, ya sabéis que es verdad), y resulta que, claro, con la hora que es, no me extraña que no me pueda dormir. Eso sí, una ducha revitalizante no me quita ni el tato.
Como sé que soy más guarras que una peli gore, hoy os traigo mi ya acostumbrada sexterapia. ¿Qué es la sexterapia? Ahora os cuento. Como sabéis estoy en paro. Borracho 3 de siete días y depre los otros 4. Así que una forma de sentirme mejor conmigo mismo es siendo un poco puta. Vamos, lo de siempre.
Mi asesor para encontrar trabajo dice que tengo que hacer más networking. Y creedme que lo intento por activa y por pasiva. (Si no lo pillas o no te hace gracia, apaga el ordenador y tírate por el balcón, y si rima es verdad). Bueno, pues eso, que yo y mi networking. Y como mi networnking profesional va como va, (que luego os cuento la supercontestación de una oferta de trabajo), he decidido hacer sexworking. Mi última hazaña me ha traído grabes consecuencias físicas. Mis pezones ahora son morados. Un drama. Cuando la camiseta me roza me duele, y no en plan "Uy, chula, que gustito", sino más bien "Uy chula joder que daño".
Resulta que entre varios chupitos y varias chupadas, acabo en casa de un tío. Hasta ahí todo muy normal, hasta que dice.... "soy un poco guarra". Mi cabeza, que dista mucho de tener ese pensamiento de supervivencia, en vez de pensar "igual mejor me piro, vampiro", pensó "Joder, chula, guarra tipo cercer, guarra tipo chupapies (una raza de la que ya os hablaré otro día porque vamos... tema aparte), guarra tipo follar en el balcón con los vecinos delante, o ke ace". No. Para nada. Casi prefería que le molase la lluvia dorada o algo así. ¿Sabéis el problema de alguien que le gusta hacer dolor a otras personas? Que cuando alguien se queja, la otra persona se exista más. Y así, con un mordisco en el costillar, al cual no le hago ascos porque vamos, quien no ha tenido la dentadura de un desconocido en su loma, una uña rota (no preguntes) y con unos pezones morados me encuentro delante del ordenador haciendo tiempo para volver a embriagarme del manto de la noche. O eso espero, porque con este calor me va a entrar cáncer de sida.
Desde luego, cuando uno practica sadismo o algo así, creo que es simplemente imprescindible que exista una palabra de mando, aunque sea un desconocido o lo que sea, algo tipo "mermelada" o "potosí", porque parece ser que JODER JODER HIJODEPUTA ME HACES DAÑO no parece ser una palabra que funcione.
Aun así, tengo que decir un tazón de agua, un buenorro y mis pezones rebeldes nos lo hemos pasado bien. Lo repetiría, seguramente no, pero me quedo con un recuerdo... al menos hasta dentro de unos días...
Ah! Y antes de que se me olvide, la respuesta a un correo de tres párrafos extensos en plan carta de presentación para un puesto en el que encajo perfect ha sido"Tomo nota, GynSun. Muchas gracias"
Menudo plan.
Besos sexys y recordad, los pezones son como un toro, por mucho que aprietes, no sale leche... Oh, wait, al toro sí que le sale leche... mierda, ya he manchado mi camiseta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario